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miércoles, 23 de diciembre de 2009

¿QUE SE USA PARA EL DOLOR CON HIPNOSIS ?



El procedimiento general que se suele emplear cuando la hipnosis está dirigida al tratamiento del dolor crónico u otro tipo de trastorno es básicamente el mismo. La diferencia principal estriba en el tipo de sugestiones que se le dan al sujeto una vez se encuentra hipnotizado. Las sugestiones pueden ser de muy diversa índole. Enumeraremos algunas de las que se pueden emplear a título de ejemplo, agrupándolas
en tres grandes categorías :

Vi s u a l :

— Tamaño y forma. Estas sugestiones consisten en dar forma y tamaño al dolor y progresivamente ir reduciendo el tamaño o degradar la intensidad del color, hasta finalmente conseguir que el dolor “ocupe menos espacio” o “se vuelva casi o totalmente transparente”.
—
—Luces de colores. El sujeto debe visualizar el dolor con un color concreto y el resto del cuerpo con otro color. El color procedente de las zonas donde no hay dolor se va extendiendo lentamente hasta que
elimina el color del dolor.

—La radio. Se le sugiere al paciente que el dolor es como una radio que tiene un interruptor para el volumen y que él debe utilizarlo para ir disminuyéndolo.

También se le puede explicar a grosso modo l a s vías de transmisión del dolor como si fueran cables eléctricos y sugerirle que existe un interruptor para encender y apagar que debe aprender a accionar.

—Símbolos. Muchos pacientes cuando describen su dolor utilizan metáforas como “mi dolor es como si me clavaran clavos en la espalda”. Estos símbolos se pueden utilizar durante las sugestiones. En este caso, se podría sugerir al paciente que imaginara cómo los “clavos” van saliendo de su espalda.

S e n s o r i a l :

—Guante de anestesia. El objetivo de este tipo de
sugestión consiste en conseguir mediante sugestiones
de entumecimiento que la mano se sienta anestesiada
y visualizar la mano como un guante de anestesia.
Una vez conseguido este objetivo, se le sugiere
al paciente que al tocar otras partes del cuerpo donde
existe dolor, éstas también serán anestesiadas y el
dolor disminuirá o desaparecerá.

—Desplazamiento. Se pueden utilizar sugestiones
de desplazamiento para provocar el “traslado” de las
sensaciones dolorosas de una zona corporal a otra.
Esta sugestión es útil dado que a veces hay zonas del
cuerpo en que el paciente siente el dolor como más
t o l e r a b l e .

—Sustitución. Estas sugestiones consisten en sustituir
las sensaciones dolorosas por otras menos negativas,
por ejemplo sensación de: presión, calor, vibración,
etc.

C o g n i t i v a s :

—Distracción. Mientras el sujeto se encuentra bajo
hipnosis se le sugiere que realice diferentes tareas
mentales (tareas aritméticas, recitar un poema, etc.).

L A HIPNOSIS EN EL T R ATA M I E N TO DEL D O L O R

Este tipo de sugestión se ha empleado básicamente
durante el dolor agudo, principalmente durante procedimientos
médicos estresantes.

—Entrenando nuevas estrategias de afrontamiento.
Durante la hipnosis, es un momento idóneo para
que el paciente se visualice a sí mismo afrontando
positivamente su problema, utilizando las estrategias
que se recomiendan durante la psicoterapia. Es importante
que el paciente se visualice a sí mismo lleno
de emociones positivas.
—Disociación. Este tipo de sugestiones se pueden
emplear preferiblemente cuando el paciente debe
permanecer inactivo (ej. durante un procedimiento
médico). Se le sugiere que se experimente a sí mismo
en otra situación, tiempo o lugar.
Cuando el dolor es crónico, los pacientes deben
aprender a responder a las sugestiones y después deben
generalizar la sensación de analgesia y confort
al estado “despierto”, esto es, cuando están “fuera”
de la hipnosis. En algunas ocasiones, para conseguir
esta generalización, mientras los sujetos se encuentran
hipnotizados y han conseguido disminuir su ansiedad
y dolor, se les sugiere que asocien esta sensación
con alguna clave, como puede ser una palabra,
una frase, una imagen,... Asimismo se les sugiere
que en cualquier situación que sientan ansiedad o
d o l o r, piensen en esa clave para conseguir experimentar
la misma sensación de analgesia y tranquilidad.
En otras ocasiones, simplemente se les sugiere
que los efectos que han experimentado pueden volver
en cualquier momento cuando estén “fuera de la
hipnosis” y permanecer allí (20). O simplemente se
les sugiere que cuando “salgan” de la hipnosis continuarán
sintiéndose tranquilos y con poco o ningún
d o l o r.

DOLOR E HIPNOSIS




La imagen de la hipnosis como un método casi esotérico ha sido la culpable de que esta técnica haya sufrido graves discriminaciones tanto en ámbitos médicos como psicológicos.

En este artículo, pretendemos, a través del estudio de abundante literatura científica que existe sobre este tema, mostrar la eficacia de la hipnosis en el tratamiento del dolor. Igualmente, nuestro objetivo ha consistido en arrojar luz sobre los aspectos más cuestionados en torno a la hipnosis: ¿qué tipos de dolor se pueden tratar mediante hipnosis?, ¿qué sugestiones son más útiles para el tratamiento del dolor?, ¿qué tipo de paciente se beneficia mediante la aplicación de la hipnosis?, y ¿qué procesos pueden explicar la efectividad de la hipnosis en la disminución del dolor? El análisis de estas cuestiones nos permite concluir que, aunque todavía es necesaria más investigación en este campo para contestar de forma definitiva estos interrogantes, sí podemos afirmar que la hipnosis se muestra eficaz en el tratamiento del dolor. Deseamos que la creciente acumulación de datos empíricos sob re esta materia, destierre la mala prensa que ha sufrido la hipnosis y le permita la entrada a los hospitales y, en general, a cualquier centro donde se trate el dolor.


¿QUÉ TIPOS DE DOLOR SE PUEDEN
T R ATAR MEDIANTE LA H I P N O S I S ?

Cuando se afirma que el dolor se puede disminuir o incluso eliminar a través de la hipnosis, ¿a qué tipo de dolor se hace referencia? La respuesta es que se refiere tanto al dolor agudo como al crónico. Existen
numerosos estudios que corroboran la eficacia de la hipnosis para el alivio del dolor. Queremos resaltar aquí la investigación llevada a cabo por Montgomer y, DuHamel y Redd (4). En este estudio, se llevó a cabo un metaanálisis de 18 artículos, analizándose los resultados de 933 participantes. El tipo de dolor que presentaban era de muy diversa índole, tanto dolor agudo (cold pressor test, procedimientos radiológicos,...), como dolor crónico (oncológico, cefalea s , . . . ) .
Los resultados indicaron que la hipnosis aliviaba el dolor al 75% de los sujetos.

Si nos centramos en las investigaciones que estudian el dolor agudo, comprobaremos que una gran parte de ellas analizan concretamente el dolor postoperatorio.

Generalmente, en estos estudios la hipnosis se emplea antes de la cirugía y a los pacientes se les dan sugestiones de bienestar para después de la misma. Se comparan los pacientes en los que se ha
aplicado la hipnosis con pacientes controles y se comprueba cómo el dolor postoperatorio, medido a través de pruebas objetivas, es menor en los pacientes previamente hipnotizados (5-9).

En cirugía, la hipnosis también se ha empleado durante el mismo acto quirúrgico con la finalidad de disminuir o incluso eliminar el suministro de anestesia (10). De hecho, la aplicación de la hipnosis en cirugía no es ni mucho menos reciente, pues ya en 1843 John Elliotson (11), publicó un trabajo donde describía numerosos casos que fueron intervenidos q u i r ú rgicamente sin dolor. También Esdaile, en la misma época, consiguió realizar numerosas intervenciones quirúrgicas sin dolor. En aquella época la anestesia todavía no había sido descubierta por lo que cualquier intervención se convertía en un asunto sádico. Sin embargo, las experiencias de estos médicos ingleses que hubieran podido ser muy bienvenidas, se tacharon de fraudulentas. El descubrimiento de la anestesia en aquellos años, las relegó definitivamente
al olvido.

Si nos centramos ahora en el uso de la hipnosis para la disminución del dolor crónico, esta técnica se ha empleado en pacientes con cefaleas, dolor lumbar, dolor oncológico, fibromialgia,... (15,16). Normalmente, la hipnosis se emplea dentro de un tratamiento cognitivo-conductual más amplio (17-19), cuyos objetivos suelen ser:

—Reducción del dolor.
—Reducción de la medicación.
—Aumento de la actividad y el ejercicio físico.
—Aumento de la práctica de la higiene postural.
—Reducción de la ansiedad y la depresión.

Para conseguir dichos objetivos se utilizan distintas técnicas que se pueden englobar en tres grandes bloques:

informativas, cognitivas y conductuales. Respecto a las técnicas informativas, consisten básicamente en suministrar información que se refiere principalmente a los mecanismos del dolor. Las técnicas conductuales se centran en marcar objetivos conductuales (sobre todo
referente a actividades distractoras) y en aplicar refuerzo por los avances en la consecución de dichos objetivos.

Y respecto a las técnicas cognitivas, consisten básicamente en la reestructuración cognitiva de los pensamientos catastrofistas que provoca el dolor y se logra de inmediato la modificacion de la conducta

Documental Hipnosis

lunes, 21 de diciembre de 2009

BENEFICIOS DE LA HIPNOSIS


LA HIPNOSIS AYUDA A MEJORAR LA CONDUCTA DE LOS INDIVIDUOS